En un delirio de sonidos sintetizados, de relámpagos estroboscópicos, a través de robot agitados de espasmos, de vídeos trash, de acróbatas que surgen de los techos y contorsionistas, Zulú Time propone a los espectadores un paroxismo tecnológico apocalíptico.
Algunos personajes – viajeros extraviados en aeropuertos, traficantes de drogas en tránsito, terroristas que ponen bombas, auxiliares de vuelo solitarias – se insinúan como virus en este universo de máquina, y recuerdan al espectador que el deseo, la fusión de los cuerpos y los fantasmas sexuales constituyen también las fuerzas motrices de nuestra existencia, más allá de la locura numérica ambiente.