Habiendo llegado a París a instancia de la Ópera Garnier, que le ha encargado crear el libreto de una obra lírica para niños basada en un relato de Hans Christian Andersen, un autor quebequense se instala en la rue Saint-Denis (París). Inevitablemente, su estancia provoca encuentros, primero con el socio comanditario de la obra, un administrador de opera que se descubre gustos insospechados; luego con un joven portero del Magreb y apasionado de graffiti, y por fin con un perro que podría ser el verdadero guía del relato a lo largo de su camino.
Inspirándose libremente en dos cuentos de Andersen (La Dríade y La Sombra) y de algunos episodios parisinos de la vida del célebre autor danés, Robert Lepage se detiene primero, en El Proyecto Andersen, a ciertos temas que ya ha explorado en otros espectáculos: la oposición entre el romanticismo y el modernismo, entre el arte oficial y el arte underground, entre el pasado y el presente. Pero en su nuevo solo, el director explora también territorios mas confusos de la identidad sexual, de los fantasmas insatisfechos, y de la sed de reconocimiento que aparecen insinuados en la vida y en la obra de Andersen.
Una vez más, en Lepage, es por medio del viaje, del movimiento hacia el Otro - hacia el extranjero- que un quebequense intenta descubrir lo que le interpela y le anima.